sábado, 5 de mayo de 2012

De un viaje en buseta

Todos aquellos que como yo pasan varios minutos de su día montado en un buseta estarán de acuerdo de que se viven, se ven muchas cosas viajando en ellas. Basado en una historia real, La profecía una historia causal de la que fui testigo un día camino al trabajo



LA PROFECIA

El profeta se levanta temprano a trabajar, sale de su improvisada casa debajo del puente, se pone los zapatos, se arregla la camisa, se enjuaga la cara, quiere tener buena presencia para no aumentar el asco y el temor de la gente, temor de que les robe sus cosas, porque es un hecho: cada vez que el profeta aparece las mujeres se ponen mosca apretando fuertemente el bolso entre los brazos y los hombres lo miran con fiereza como diciéndole “Cuidado y te acercas mas”
Camina hasta el Banco de la Republica a esperar el primer bus que pase, esta vez fue una buseta de Murillo Soledad 2000. Aprovecha que el chofer está dejando a un pasajero para montarse, “Jefe, me da un permisito pa´ trabajar” le dice al chofer y este no le contesta, ni siquiera con una seña, lo único que hace es bajar el volumen de la radio para que el profeta pueda ser escuchado.
Se vuela el torniquete, hay unos pocos pasajeros en el bus, una acalorada madre joven con un bebe en brazos, un señor de unos cuarenta años, una anciana que lleva a una niña pequeña con trenzas y en el fondo una joven de pelo corto que va escuchando música y mirando por la ventana.
El profeta empieza su predica: “Buenos días señora, señor, madre, joven, no vengo a incomodarles solo quiero compartir con ustedes una reflexión” hace una pausa, nadie dice nada.
La gente lo mira en silencio esperando a que empiece a hablar o a que saque una navaja y los robe a todos;  continúa con su discurso, su voz se escucha suave, baja, ensordecida por los ruidos de la calle, hace un esfuerzo para hablar más alto, habla del amor, que es nuestra única salvación en estos tiempos de tribulaciones, que el apocalipsis ha empezado y que solo aquellos que albergan fe, esperanza y amor en sus corazones serán bendecidos.
Termina su discurso, las palabras quedan colgadas en el aire, los espectadores permanecen mudos, inmóviles.
Camina por el pasillo del bus esperando la respuesta de alguno, una mano extendida ofreciendo una moneda, que alguien, por lo menos uno demuestre que lo escucho, que le de valor a su misión en este mundo, a la razón de su existir.
Las monedas no suenan en sus manos, el profeta baja lentamente del bus y el chofer vuelve a subirle el volumen a los vallenatos.

Re-inventándome parte II

Inquietud constante. He estado revisando algunas de las cosas que he escrito, auto editandome y me encontré este cuento. Después de esta nueva revisión le hice unas correcciones.
Lean y comenten.


EL FINAL DEL GRAN ÚLTIMO DÍA


Ya estaba decidido. Hoy seria el gran último día.
Pues si, ya era justo y necesario, eso pensó, se le habían acabado las palabras para escribir, ya su nevera estaba vacía y de su caja fuerte solo salían polillas.
Durante largas y eternas noches pensó; pensó y soñó con glorias pasadas, recordó su otrora juventud y las delicias de esos días, quiso llorar pero no pudo, ya ni siquiera le salían lagrimas.
Decidió que hoy era el gran ultimo día antes de morirse de hambre o antes de que el olvido en el que se estaba convirtiendo acabara definitivamente con el, planeó muy bien todo, a pesar de que hacia años no publicaba nada bueno y de que sus ultimas apariciones en los diarios eran acerca de sus escándalos y de su decadencia tenia la esperanza de que su muerte apareciera en alguna pagina, no le importaba si era la ultima, ya había perdido casi toda su dignidad.
Durante esas mismas noches entre recuerdos y nostalgia pensó en la mejor manera de morir , y es que era una vanidoso (a pesar de los años y de la pobreza era algo que aun no había perdido, era  lo poco que le quedaba) así que no podía permitirse morir de una manera vergonzosa, para nada le parecía morir en un accidente de transito, o desfigurado al tirarse de un acantilado o tieso y verde a causa de un envenenamiento o peor aun hinchado y hediondo con una piedra amarrada al cuello y en el fondo de un río.
Llego a la conclusión que la mejor manera de morir era abriendo sus venas, pero no podía hacerlo así nada mas, era su versión del harakiri, morir antes de perder completamente el honor, así que tenia que hacerlo  parecer ante los demás un hermoso acto de sufrimiento y catarsis: la bañera tibia, una botella de vino, y las canciones de su Juventud a alto volumen sonando para nadie, el perfecto fin de sus días.

Eso planeo. Y llego el gran ultimo día, se levanto temprano, no se despertó, se levanto,  pues hacia mucho tiempo que Morfeo lo había abandonado, contemplo el amanecer sobre la sucia ciudad, estaba harto de todo sintió una alivio pues pronto todo se acabaría.
Obviamente decidió dejar una carta de despedida lo último que escribiría en su vida, así que se sentó frente a su máquina de escribir (no le gustaban las computadoras) y pensó en lo mas apropiado para escribir como nota final , así pensó durante largo tiempo con los ojos bien abiertos mirando hacia la nada vacía del blanco papel, se sumió en esa nada y de repente tuvo un pensamiento que no le gusto: haciendo una retrospección de su vida para buscar las palabras adecuadas se dio cuenta que en el fondo, mas bien no tan en el fondo, no quería morir, se dio cuenta que lo único que lo salvaría seria una llamada, si tan solo alguien hubiera llamado esa semana, así fuera un numero equivocado, aliento humano que no fuera el suyo era lo que le hacia falta, pensando esto se sintió un cobarde y con rabia arranco la hoja blanca de la maquina de escribir y la destrozo en mil pedazos; “si, aliento humano”, pensó “pero que le debo a los humanos si por ellos estoy acabado”.
Durante los siguientes 10 minutos, o más, permaneció sentado, pensando, mirando hacia el infinito horizonte con el papel hecho trizas entre sus manos, de repente algo interrumpió su meditación, el reloj, la hora, el tiempo había pasado demasiado rápido, “Mierda ya son las 3 menos cuarto” el fin de sus días estaba a solo dos horas quince minutos y ni siquiera había preparado el vino y los discos.
Descorcho una botella de vino que tenía guardada para un momento así, un vino barato pues no alcanzaba para mas, ya eran las cuatro, el fin de sus días estaba a solo una hora, había decidido que fuera a las 5 pues así su vida se iría apagando lentamente junto con el sol. Ya todo estaba listo la bañera tibia, el vino y la música de su juventud sonando para nadie, era el momento y el telefono aun no había sonado, se sintió triste y solitario, de veras que estaba solo en el mundo y que ya la gente lo había olvidado, no había absolutamente nadie que se preocupara por el, ni que se alarmara porque hacía más de un mes que no salía de su casa, ya estaba decidido, su vida se acabaría lentamente a las 5 en punto de la tarde.
Ya eran las 5 en punto y todavía no se había metido en la bañera quiso esperar un par de minutos mas por si alguien llamaba, aun tenía la esperanza de que el teléfono sonara, de que la voz humana al otro lado de la bocina le hiciera cambiar de decisión; Nada, el teléfono no timbró, resignación.
Se levanto de su sillón, se desnudó, camino los 10 pasos que había desde la habitación hasta la bañera, hizo el recorrido lentamente para tener el tiempo suficiente de regresar por si acaso el teléfono sonaba, sería terrible que sonara y no pudiera contestar, 8,9,10 pasos y estaba junto a la bañera. Ya eran las 5 y 13 minutos y aun su vida no había empezado a acabar, se sumergió en la bañera, le puso play a su reproductor de música y empezó a sonar la primera canción, “me siento tan laxo, me siento moiré, pastillas de Zen instantáneo calman mi sed, el dolor clandestino se desvanece…” cantaba en voz bien baja, se tomo un trago de vino, sintió como lentamente bajaba por su garganta, dulce calor, levanto la navaja plateada, observo un momento como brillaba ante la luz, la acerco a la piel de su muñeca izquierda y…
De repente pasó lo inesperado: el teléfono timbraba estruendosamente, como si se tratara de una urgencia, por un momento se quedo desconcertado, todavía con la navaja en su mano, escucho el segundo timbrazo, soltó la navaja se levantó de la bañera y se desplazó corriendo los 10 pasos, 3,2, un paso y ya habían pasado dos timbrazos mas, “pronto van a colgar”, pensó, levantó la bocina espero en silencio un segundo o dos y con una medio sonrisa dijo la palabra clave: Aló, del otro lado no se escucho nada ni siquiera respiración, alo, dijo nuevamente, y escucho una voz : “señor usuario le informamos que la factura de su servicio de telefonía se vencerá el día 10 de febrero del 2010, si usted no a recibido su factura por favor dirigirse a una de nuestras oficinas, Gracias”.

Una grabación, era una grabación, era simplemente  la simulación magnetofónica  de la voz de un ser humano…

Después del mensaje se quedó con la bocina en la mano durante un segundo o más, en realidad no supo por cuanto tiempo; no colgó, la dejo descolgada de la mesa de noche, se regreso sin pensar hasta el baño perplejo, inmóvil, se sentó en el borde de la bañera observo la navaja en el suelo, la levanto y la arrojó a la basura.
Se sintió ridículo, miserable, absolutamente solo y miserable, asqueado de si mismo, pues tan patético era su estado que para seguir viviendo le bastaba con la imitación de la voz de un ser humano. 

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Premoniciones de fin de año

Las últimas mañanas del año, inevitable sentir un poco de melancolía. Todo un año paso, 365 días me han venido encima, la cuenta regresiva ya quedo en una cifra.
Nostalgia por lo que paso, y no paso, por lo que pensé y nunca dije & por lo que dije y nunca pensé por las promesas rotas desde principios del año, por lo que pude escribir, contarle al mundo y lo ignore, lo desplace por cualquier sentimiento o pensamiento de ocasión.
Y ahora, ¿Que es lo que viene para mí cuando se acabe la brisa, cuando regrese el calor?
¿Dejare de ser un fantasma, dejare de flotar entre mis propias promesas y falsas determinaciones?
¿Me llevara a algún sitio este mal camino mal seguido?
Oh Enero, prolongación del año pasado, no pases tan rápido, regálame el treceavo mes de este año, no comiences y no te acabes por favor a ver si me corrijo el alma siempre equivocada, si logro hacer ALGO de una vez por todas.
El ultimo canto desesperado del año, la oración de salvación, y el final que se acerca irremediablemente.
No hay nada que hacer, el nuevo año ya esta a la vuelta de la esquina...

lunes, 17 de octubre de 2011

Historias de fantasmas

Se preguntaran que hacemos aquellos que tenemos trabajos de oficina en momentos en que (Increíblemente) no hay nada que hacer, pues yo escribo o canto una canción o finjo que trabajo pa que no me la monten, etc.
El escrito a continuación fue producto de uno de esos momentos de ocio en el lugar mas "productivo": la oficina.
Lean y comenten!!!!

FANTASMAS EN LA CASA

Y solo estoy yo, yo, el único fantasma en este piso, solo yo subiendo los desnivelados escalones y encontrandome con un silencio perturbado por el claquetear de mis sandalias y el crepitar de las hojas de la revista que llevo torpemente bajo el brazo.
Del otro lado de las puertas de vidrio escucho ruidos lejanos, voces distantes, ajenas, susurros, suspiraciones de cigarrillo.
Increíble (¿o inesperada?) la soledad de este sitio tan concurrido normalmente.
Hoy no hay voces, no hay palabras en el aire, solo las que hablan las teclas del computador donde escribo esto, voz digital, espectral, hablo sin articular, sin gesticular, hablo a nadie, al silencio del piso tal vez. Pienso en las horas que aun faltan para salir de aquí, pienso en la pereza que siento en la barriga, no quiero escuchar esas vocesillas y de repente un deletreo de números, la llamada que debía espiar, tendré que esperar otra oportunidad y hoy que siento pesar en el alma...
Constante enigma: Si no hay nadie aquí para verme, para olerme, para escuchar las teclas del computador, para leer lo que escribo, entonces: ¿Sera que no existo en este momento?
Soy YO el único fantasma en este piso.
Ahora empiezo a reaparecer, alguien esta subiendo las escaleras.

martes, 4 de octubre de 2011

IMPRESIÓN, SALIDA DEL SOL

No es nada mas que una historia, la historia de los dias de mi vida, mas bien de las horas que componen los dias de esta parte de mi vida. Dejavu constante, eterno, tener conciencia de que cuando te levantes este dia , en acciones y situaciones sera igual al anterior.
Como siempre lean y comenten...

IMPRESIÓN, SALIDA DEL SOL

El día que pasa, que avanza sin remedio, que se pierde, irrecuperable…

Me levanto con el sol, el sol escondido entre la oscuridad de mi cortina y cuando sopla el viento sale tímidamente y me pega en la cara, me despierta tibia con la sabana pegada a la espalda y ahora apenas me doy cuenta que el abanico le pega más a mi hermana, ¡que viva! hacerme chupar calor toda la noche por su comodidad.

Llevo varios días viviendo como en un sueño, con la mirada borrosa, con la cabeza dormida y un leve dolor que sale por los oídos. No sale, más bien entra; me meto los dedos en los oídos y encuentro una gelatina amarga, pegajosa, que no es cera de oreja.

Contra mi voluntad me levanto de mi cama, oh hermoso lecho, frio y acogedor, te extrañare mas tarde en el trabajo cuando los parpados me pesen y tenga que meterme la dosis diaria de cafeína pa poder levantar la cabeza y escuchar las vocecitas que llevo en mis oídos todos los días desde hace casi un año. Escuchar conversaciones ajenas, dictar sentencias, yo ni sé que es lo que hago en esa oficina, tal vez refugiarme del calor por unas horas, esconderme del sol que quiero nada más todos los días a las 7 de la mañana cuando se levanta, cuando aun es hermoso, no abominable o agotador; tal vez me pagan por esperar a que salga la luna todos los días, menos los martes cuando me encierro en casa o tal vez me pagan por dejar de ser yo que es lo único que he hecho desde que me pagan allá.

Así, entre sueños he vivido estos días, desayuno luego que me levanto, que abandono mi cama, el mismo cereal con el mismo yogurt y el infaltable café, sería fatal si no me lo tomara, todos estos días he tenido la esperanza de que el café me despierte del todo y que pueda recobrar la visión clara y los sentidos alertas, pero nada, me tomo el liquido amargo y lechoso y no pasa nada, solo me deja la panza tibia, lista para deshacerme, desdoblarme en el baño.

Pasan las horas, mañanas infernales, calor, sol, vivo toda la mañana pegada a las sillas, contra las paredes, sacándoles el poquito frio que les queda, cemento frio y yo derretida en el mueble hecha nada solo grasa y agua fea, maloliente sudor.

El sol se alza, se pone bien alto en el cielo, luz cenital, no hay sombra donde refugiarse en esta ciudad de sol, de calor y mi papa echándose fresco con un periódico y mi mama quejándose de los mosquitos que le pican las piernas, de que siempre vive llena de hormigas; un gato en la ventana y otro en el pasillo, se miran con odio por en medio de las piernas de los otros que habitamos la casa.

Luego más tarde un sonido de ollas, de cuchillos y verduras, efluvios que salen de la cocina, premoniciones de almuerzo, lo mismo todo los días. Mis sentidos se van agudizando pero aun siento el dolor que me entra por las orejas, orejitas chiquitas mías, después la mesa y otra vez ruidos, ruidos de platos, cubiertos y cucharones, de jugo de maracuyá, maracuyá para refrescar el alma a esta hora, inmamable sol de las 12 encima de esta caja de concreto donde yo vivo, me imagino que el asfalto de la azotea debe brillar con este sol, tal vez debe derretirse, brea que corre por las ventanas del edificio, algún vecino pensara al verla “Lluvia invertida “ , algún otro pensara “Juicio final” o “las siete plagas, algo anda mal”, se persignará y con desagrado cerrara la ventana y se irá a almorzar al comedor arroz, carne y tajá que preparo su mujer pa’l medio día.

Todos a esta hora en esta ciudad, en este edificio, en esta casa comen con el calor que les chorrea detrás de las orejas y con los mosquitos debajo de la mesa, la gata gorda maullando pidiendo comida, la gata que trata de montarse en la mesa, mesa estrecha, 6 espaldas apretujadas en ese rincón de la sala donde está la mesa, cada uno masticando, tragando, tripas digiriendo comida al unísono, uno que otro voltea la cabeza para ver el noticiero de las 12 y 30, todos los televisores del edificio, de la ciudad viendo lo mismo, sintonizados con el índice de muertos de todos los días, unos cuantos minutos después cada uno con la panza llena y el sabor de jugo de maracuyá todavía en la boca se acomodan donde mejor quepan, mi hermano en su nevera y yo me meto en el baño, me encajo en el inodoro y luego a la ducha, confesionario de espuma, invaluable momento de soledad, purgo mis penas con agüita fresca , jabón y crema de dientes, después me encierro en mi cueva, ritual de la 1 en punto, el espejo traicionero y la ropa limpia en el closet, la crema y el perfume, el ganchito y el collar y estoy lista, listísima, lindísima, a veces, según yo ( ¿o me traicionas de nuevo mendigo espejo?).

Me pongo mis gafas vintage y salgo a encontrarme con el sol, a enfrentar mi destino próximo: el de montarme en una buseta caliente porque hoy no hay plata pal taxi y yo que estoy toda limpia y olorosita.

Allá viene traqueteando, brillando por el sol, lenta, lenteja ¿o es que tal vez el sol la hace ver más lenta? 1300 pesos es mucho precio por este sufrimiento, la gente apretujada, un bolso en la mitad, una nalga aquí un seno por allá, muchas cabezas enredadas, no se sabe que pies pertenecen a que cabeza, y yo me empiezo a llenar de sudor, de sudor mío, del sudor del pasajero que va a mi lado, aire viciado dentro de la buseta, imposible respirar sin sentir ganas de vomitar, mal aliento, grajo, grasa de la espalda, grasa de la cara de un granoso muchacho de colegio.

Los pasajeros se van bajando, se organizan los cuerpos, me logro sentar, me pongo la música para no oír mis propios pensamientos, pero es inevitable no pensar, pensar en mi casa, en que todos hacen la digestión tranquilamente hasta los gatos, pensar que mientras todos en esta ciudad ven "El precio es correcto" yo voy en esta buseta aun sintiendo el pollo con verduras dentro de mi panza, enteritos y en la garganta la maracuyá.

¡Quiero bajarme de aquí rápido! siento las sienes empapadas y me entra la angustia. Por fin el semáforo de todos los días, la cebra en el suelo y camino rápido huyéndole al sol, mirando al cielo para que todos se pregunten que estoy mirando, para que crean que estoy loca.

Dentro de poco no habrá más sol sobre mi cabeza, no durante el resto del día, no hasta que me despierte mañana por la mañanita; el edificio gris con rojo en la esquina y cruzo la calle a toda prisa al ritmo de la música que llevo en las orejas, ya no me duele la cabeza. Antes de entrar una última mirada al cielo, de aquí hasta el anochecer, te veré la cara lunita consentida, por favor espérame a la salida.

jueves, 4 de agosto de 2011

Y LO QUE DIOS UNIO QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE

Yo aqui meditando un poco acerca de esas religiones en las que para poder tener sexo (o hacer el amor como quieran llamarlo) con tu pareja necesitas ponerle un anillo en el dedo.


Y LO QUE DIOS UNIO QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE

Y así todos los días el sale del trabajo hacia su casa pensando en el culito, que con permiso de DIOS, se va a comer otra vez esta noche.

PENSAMIENTO DERROTISTA, GRAN DECEPCION

PENSAMIENTO DERROTISTA, GRAN DECEPCION

¡¡Que tristes son aquellos los conformistas!! A quienes lo conocido les parece más aceptable que eso por descubrir.

Son tristes porque al final de sus vidas, cuando el tiempo se les haya deslizado de las manos solo les quedara una aburrida historia por contar (que con seguridad nadie querrá escuchar)y una seria de posesiones materiales que con el paso de los años se convertirán en polvo, en cenizas…

…Más tristes son aquellos que optan por este camino y que critican a los otros que no necesitamos pies porque tenemos alas pa’ volar.