sábado, 5 de mayo de 2012
De un viaje en buseta
Re-inventándome parte II
Lean y comenten.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Premoniciones de fin de año
Las últimas mañanas del año, inevitable sentir un poco de melancolía. Todo un año paso, 365 días me han venido encima, la cuenta regresiva ya quedo en una cifra.
Nostalgia por lo que paso, y no paso, por lo que pensé y nunca dije & por lo que dije y nunca pensé por las promesas rotas desde principios del año, por lo que pude escribir, contarle al mundo y lo ignore, lo desplace por cualquier sentimiento o pensamiento de ocasión.
Y ahora, ¿Que es lo que viene para mí cuando se acabe la brisa, cuando regrese el calor?
¿Dejare de ser un fantasma, dejare de flotar entre mis propias promesas y falsas determinaciones?
¿Me llevara a algún sitio este mal camino mal seguido?
Oh Enero, prolongación del año pasado, no pases tan rápido, regálame el treceavo mes de este año, no comiences y no te acabes por favor a ver si me corrijo el alma siempre equivocada, si logro hacer ALGO de una vez por todas.
El ultimo canto desesperado del año, la oración de salvación, y el final que se acerca irremediablemente.
No hay nada que hacer, el nuevo año ya esta a la vuelta de la esquina...
lunes, 17 de octubre de 2011
Historias de fantasmas
El escrito a continuación fue producto de uno de esos momentos de ocio en el lugar mas "productivo": la oficina.
Lean y comenten!!!!
FANTASMAS EN LA CASA
Y solo estoy yo, yo, el único fantasma en este piso, solo yo subiendo los desnivelados escalones y encontrandome con un silencio perturbado por el claquetear de mis sandalias y el crepitar de las hojas de la revista que llevo torpemente bajo el brazo.
Del otro lado de las puertas de vidrio escucho ruidos lejanos, voces distantes, ajenas, susurros, suspiraciones de cigarrillo.
Increíble (¿o inesperada?) la soledad de este sitio tan concurrido normalmente.
Hoy no hay voces, no hay palabras en el aire, solo las que hablan las teclas del computador donde escribo esto, voz digital, espectral, hablo sin articular, sin gesticular, hablo a nadie, al silencio del piso tal vez. Pienso en las horas que aun faltan para salir de aquí, pienso en la pereza que siento en la barriga, no quiero escuchar esas vocesillas y de repente un deletreo de números, la llamada que debía espiar, tendré que esperar otra oportunidad y hoy que siento pesar en el alma...
Constante enigma: Si no hay nadie aquí para verme, para olerme, para escuchar las teclas del computador, para leer lo que escribo, entonces: ¿Sera que no existo en este momento?
Soy YO el único fantasma en este piso.
Ahora empiezo a reaparecer, alguien esta subiendo las escaleras.
martes, 4 de octubre de 2011
IMPRESIÓN, SALIDA DEL SOL
Como siempre lean y comenten...
IMPRESIÓN, SALIDA DEL SOL
El día que pasa, que avanza sin remedio, que se pierde, irrecuperable…
Me levanto con el sol, el sol escondido entre la oscuridad de mi cortina y cuando sopla el viento sale tímidamente y me pega en la cara, me despierta tibia con la sabana pegada a la espalda y ahora apenas me doy cuenta que el abanico le pega más a mi hermana, ¡que viva! hacerme chupar calor toda la noche por su comodidad.
Llevo varios días viviendo como en un sueño, con la mirada borrosa, con la cabeza dormida y un leve dolor que sale por los oídos. No sale, más bien entra; me meto los dedos en los oídos y encuentro una gelatina amarga, pegajosa, que no es cera de oreja.
Contra mi voluntad me levanto de mi cama, oh hermoso lecho, frio y acogedor, te extrañare mas tarde en el trabajo cuando los parpados me pesen y tenga que meterme la dosis diaria de cafeína pa poder levantar la cabeza y escuchar las vocecitas que llevo en mis oídos todos los días desde hace casi un año. Escuchar conversaciones ajenas, dictar sentencias, yo ni sé que es lo que hago en esa oficina, tal vez refugiarme del calor por unas horas, esconderme del sol que quiero nada más todos los días a las 7 de la mañana cuando se levanta, cuando aun es hermoso, no abominable o agotador; tal vez me pagan por esperar a que salga la luna todos los días, menos los martes cuando me encierro en casa o tal vez me pagan por dejar de ser yo que es lo único que he hecho desde que me pagan allá.
Así, entre sueños he vivido estos días, desayuno luego que me levanto, que abandono mi cama, el mismo cereal con el mismo yogurt y el infaltable café, sería fatal si no me lo tomara, todos estos días he tenido la esperanza de que el café me despierte del todo y que pueda recobrar la visión clara y los sentidos alertas, pero nada, me tomo el liquido amargo y lechoso y no pasa nada, solo me deja la panza tibia, lista para deshacerme, desdoblarme en el baño.
Pasan las horas, mañanas infernales, calor, sol, vivo toda la mañana pegada a las sillas, contra las paredes, sacándoles el poquito frio que les queda, cemento frio y yo derretida en el mueble hecha nada solo grasa y agua fea, maloliente sudor.
El sol se alza, se pone bien alto en el cielo, luz cenital, no hay sombra donde refugiarse en esta ciudad de sol, de calor y mi papa echándose fresco con un periódico y mi mama quejándose de los mosquitos que le pican las piernas, de que siempre vive llena de hormigas; un gato en la ventana y otro en el pasillo, se miran con odio por en medio de las piernas de los otros que habitamos la casa.
Luego más tarde un sonido de ollas, de cuchillos y verduras, efluvios que salen de la cocina, premoniciones de almuerzo, lo mismo todo los días. Mis sentidos se van agudizando pero aun siento el dolor que me entra por las orejas, orejitas chiquitas mías, después la mesa y otra vez ruidos, ruidos de platos, cubiertos y cucharones, de jugo de maracuyá, maracuyá para refrescar el alma a esta hora, inmamable sol de las 12 encima de esta caja de concreto donde yo vivo, me imagino que el asfalto de la azotea debe brillar con este sol, tal vez debe derretirse, brea que corre por las ventanas del edificio, algún vecino pensara al verla “Lluvia invertida “ , algún otro pensara “Juicio final” o “las siete plagas, algo anda mal”, se persignará y con desagrado cerrara la ventana y se irá a almorzar al comedor arroz, carne y tajá que preparo su mujer pa’l medio día.
Todos a esta hora en esta ciudad, en este edificio, en esta casa comen con el calor que les chorrea detrás de las orejas y con los mosquitos debajo de la mesa, la gata gorda maullando pidiendo comida, la gata que trata de montarse en la mesa, mesa estrecha, 6 espaldas apretujadas en ese rincón de la sala donde está la mesa, cada uno masticando, tragando, tripas digiriendo comida al unísono, uno que otro voltea la cabeza para ver el noticiero de las 12 y 30, todos los televisores del edificio, de la ciudad viendo lo mismo, sintonizados con el índice de muertos de todos los días, unos cuantos minutos después cada uno con la panza llena y el sabor de jugo de maracuyá todavía en la boca se acomodan donde mejor quepan, mi hermano en su nevera y yo me meto en el baño, me encajo en el inodoro y luego a la ducha, confesionario de espuma, invaluable momento de soledad, purgo mis penas con agüita fresca , jabón y crema de dientes, después me encierro en mi cueva, ritual de la 1 en punto, el espejo traicionero y la ropa limpia en el closet, la crema y el perfume, el ganchito y el collar y estoy lista, listísima, lindísima, a veces, según yo ( ¿o me traicionas de nuevo mendigo espejo?).
Me pongo mis gafas vintage y salgo a encontrarme con el sol, a enfrentar mi destino próximo: el de montarme en una buseta caliente porque hoy no hay plata pal taxi y yo que estoy toda limpia y olorosita.
Allá viene traqueteando, brillando por el sol, lenta, lenteja ¿o es que tal vez el sol la hace ver más lenta? 1300 pesos es mucho precio por este sufrimiento, la gente apretujada, un bolso en la mitad, una nalga aquí un seno por allá, muchas cabezas enredadas, no se sabe que pies pertenecen a que cabeza, y yo me empiezo a llenar de sudor, de sudor mío, del sudor del pasajero que va a mi lado, aire viciado dentro de la buseta, imposible respirar sin sentir ganas de vomitar, mal aliento, grajo, grasa de la espalda, grasa de la cara de un granoso muchacho de colegio.
Los pasajeros se van bajando, se organizan los cuerpos, me logro sentar, me pongo la música para no oír mis propios pensamientos, pero es inevitable no pensar, pensar en mi casa, en que todos hacen la digestión tranquilamente hasta los gatos, pensar que mientras todos en esta ciudad ven "El precio es correcto" yo voy en esta buseta aun sintiendo el pollo con verduras dentro de mi panza, enteritos y en la garganta la maracuyá.
¡Quiero bajarme de aquí rápido! siento las sienes empapadas y me entra la angustia. Por fin el semáforo de todos los días, la cebra en el suelo y camino rápido huyéndole al sol, mirando al cielo para que todos se pregunten que estoy mirando, para que crean que estoy loca.
Dentro de poco no habrá más sol sobre mi cabeza, no durante el resto del día, no hasta que me despierte mañana por la mañanita; el edificio gris con rojo en la esquina y cruzo la calle a toda prisa al ritmo de la música que llevo en las orejas, ya no me duele la cabeza. Antes de entrar una última mirada al cielo, de aquí hasta el anochecer, te veré la cara lunita consentida, por favor espérame a la salida.
jueves, 4 de agosto de 2011
Y LO QUE DIOS UNIO QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE
Yo aqui meditando un poco acerca de esas religiones en las que para poder tener sexo (o hacer el amor como quieran llamarlo) con tu pareja necesitas ponerle un anillo en el dedo.
Y LO QUE DIOS UNIO QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE
Y así todos los días el sale del trabajo hacia su casa pensando en el culito, que con permiso de DIOS, se va a comer otra vez esta noche.
PENSAMIENTO DERROTISTA, GRAN DECEPCION
PENSAMIENTO DERROTISTA, GRAN DECEPCION
¡¡Que tristes son aquellos los conformistas!! A quienes lo conocido les parece más aceptable que eso por descubrir.
Son tristes porque al final de sus vidas, cuando el tiempo se les haya deslizado de las manos solo les quedara una aburrida historia por contar (que con seguridad nadie querrá escuchar)y una seria de posesiones materiales que con el paso de los años se convertirán en polvo, en cenizas…
…Más tristes son aquellos que optan por este camino y que critican a los otros que no necesitamos pies porque tenemos alas pa’ volar.